COACHING Humanista
El Coaching
El coaching nace en Norte América en los años 60. El nombre de la disciplina, aunque parece venir del inglés to coach (entrenar), proviene del término búlgaro kocsi. Éste designa un vehículo de transporte que lleva las personas de un punto A a un punto B. El coaching se define pues como una relación seguida de acompañamiento entre un coach y un cliente en un tiempo definido que permite a este último obtener resultados concretos y medibles en su vida profesional y/o personal. Insisto una vez más: aunque el coaching se pueda utilizar paralelamente a un trabajo terapéutico, no lo puede sustituir.
El coaching humanista
El coaching humanista propone una metodología de acompañamiento no directivo hacia un objetivo nuevo donde el cliente utiliza sus propias habilidades basándose en su responsabilidad, motivación, creatividad y autoconocimiento; y donde el coach le facilita la toma de consciencia de sus hábitos, conductas, creencias y valores permitiéndole así el descubrimiento de sus propios bloqueos y potencialidades. Desde esta óptica humanista nos centramos más en la autorealización que en la eficiencia que puede ser reductora al no tomar en cuenta la noción de sentido (lo que realmente uno quiere).
El coaching humanista encuentra así sus origines en la antigua maieutica, el arte de dar a luz, que Socrates usó en filosofía como el arte de conducir su interlocutor mediante preguntas aparentemente sencillas e inocentes a descubrir y formular sus verdades auténticas.
El coaching humanista acompaña el cliente a…
definir un objetivo que tiene sentido para él, darse cuenta de sus bloqueos y potencialidades, comprometerse con actos concretos y evaluarlos.